Revisando el proceso de urbanización que tuvo lugar en la sociedad argentina, siempre en las décadas anteriores a las grandes desgracias sufridas por el país, sobresale el condicionante de las migraciones masivas, tanto externas como internas. Por una parte, las dos grandes emigraciones europeas que tuvieron lugar a lo largo de los siglos XIX y XX, hasta los años cincuenta, y por otra, las migraciones internas. También hay que distinguir entre el proceso de urbanización de las ciudades pequeñas y medianas, y el de las grandes ciudades.En las pequeñas y medianas ciudades del interior, el proceso siguió un ritmo de crecimiento constante, alimentado por la inmigración interna. La estructura de estas ciudades, se ha consolida, según el modelo de organización social, que tenían las comunidades rurales de donde procedían los nuevos habitantes, y que incorporaron las características de la sociedad tradicional de donde provenían. El sistema de estratificación social estamental daba el control del poder a las clases altas locales tradicionales, las clases intermedias se dedicaban a las actividades artesanales, pequeño comercio o burocracia estatal, con una economía de subsistencia o de consumo local, mientras que las clases bajas, relativamente numerosas, desempeñaban todas las actividades manuales dependientes. La atracción de inmigrantes, se vincula a las oportunidades del crecimiento de la burocracia estatal, del desarrollo del comercio y de una ampliación de la mano de obra del sector servicios.Los grandes centros urbanos de la región de la Pampa y del Litoral están situados en las zonas más ricas del país. Unos se formaron a comienzos de siglo, bajo la influencia de la incipiente industrialización, y otros se convirtieron en centros urbanos importantes por la incorporación de elementos procedentes de los inmigrantes europeos.
Esta inmigración masiva, especialmente en las regiones de la Pampa y en las zonas urbanas, fue el factor principal para la formación de estos centros urbanos. El peso y el ritmo de esta inmigración creó una nueva situación y unas nuevas bases, que formaron estructuras más flexibles y abiertas, condicionadas por el éxito económico de los nuevos pobladores, lo que contribuyó, en cierta manera, a restar influencia a las clases agropecuarias que eran, tradicionalmente, las más poderosas.La llegada de los nuevos emigrantes supuso cambios importantes que, por un lado, afectaron a la estructura económica del país al desarrollarse el comercio y la industria, y por otro, a la estructura ocupacional de nivel técnico, en los sectores intermedios. La llegada de los nuevos emigrantes con aspiraciones de ascenso social y mejora económica, sin trabas estamentales, supuso un factor dinámico fundamental en el desarrollo alcanzado por los sectores secundario y terciario a partir de los años cincuenta.El desarrollo de la industria y el comercio en estas grandes ciudades, fue un polo de atracción importante para las inversiones de capital extranjero, que generaba fuentes de riqueza y atraía nuevas remesas de emigrantes. A su vez, el alto porcentaje de extranjeros, daba a las ciudades un carácter cosmopolita, que atraía a ciertos sectores de la población del país.El período de auge económico de Argentina, permitió a Buenos Aires establecer las condiciones materiales, para satisfacer cualquier necesidad económica y cultural, transformándose en la ciudad más importante del hemisferio sur: el “París de América Latina”, que tenía la avenida más ancha del mundo, la 9 de julio. Los otros centros urbanos argentinos de la región de la Pampa no siguieron este trepidante ritmo de crecimiento, pero se estructuraron sobre el mismo modelo y ésa es la razón de que estas ciudades, actualmente, sean centros de considerable peso demográfico, así como de producción y consumo. Tal es el caso de Bahía Blanca, Rosario “la Chicago argentina”, Santa Fe o Mar del Plata. En los niveles más altos de las grandes ciudades argentinas se encontraba un grupo social alto de tipo tradicional, una clase alta muy vinculada al proceso de industrialización. El porcentaje de personas pertenecientes a esos grupos no era muy alto, pero su peso social en la estructura de poder sí que lo era. Las clases medias, eran tradicionalmente numerosas en Argentina, se componían de los propietarios de las industrias y comercios menores que controlaban casi el 30% de la producción y el 40% de los obreros del país, y, sobre todo, por profesionales, técnicos y altos funcionarios del Estado. Este nivel correspondía a una clase media alta, con bastante influencia en la vida política del país, y que fue el origen de la Unión Cívica Radical (UCR). Las clases bajas de la estructura urbana, estaba formada por obreros industriales, cualificados y no cualificados; trabajadores manuales y de servicio y operarios técnicos cualificados, que conforman el 60% de la población activa del país, y se concentran, especialmente, en las zonas urbanas. Son estratos sociales que nacen y se desarrollan al ritmo de la industria de las grandes ciudades.
Buenos Aires y Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Bahía Blanca o Mendoza, que también sufren en la actualidad la gran crisis que padece el país.Hay que señalar la existencia de un grupo socialmente más bajo producto del proceso de urbanización, compuesto de emigrantes internos procedentes de las zonas más pobres, y que constituye el 10% de las clases bajas. Sus condiciones de vida son muy precarias, su nivel de educación mínimo o inexistente, viven en las “villas miseria” y son una clase marginal, muy numerosa, muy preocupante, un grupo social procedente de las zonas rurales, que se ha mantenido inadaptado a la estructura urbana...
¡¡FELICES FIESTAS!!